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¡Despierta! Ya eres adulto

  • por MODUS Home Realtors
  • hace 1 mes
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Por: Georgina Barquin

Echa a tus hijos de casa y te ahorrarás su educación. Cuando tus hijos vuelvan a casa con un suspenso, regáñalos, castígalos y en época de crisis, échalos de casa y te ahorrarás su educación; ¡máxime si es privada!

Esto que parece una aberración es una realidad en las empresas. Los empleados no son hijos dirás…. Pero, al igual que, para los padres los hijos son una extensión de sí mismos y lo más preciado, los empleados también son un espejo de la empresa y un elemento clave para el éxito de la misma.
Es normal que en épocas de incertidumbre o crisis en países como España o Latinoamérica la solución natural a una crisis sea la de replegar, reducir y minimizar costes pues estos son países con una alta aversión a la incertidumbre, estadísticamente hablando. Ante la aversión a la incertidumbre el nivel de ansiedad que sienten los miembros de una sociedad se dispara por los cambios y la sensación de no tener el control. La reacción más primaria es la de quedarse paralizados o ceñirse a los procesos conocidos manteniendo un perfil bajo a la espera de volver a la normalidad. Pero al igual que no sacaríamos a nuestros hijos del colegio o los echaríamos de casa por estar en crisis, no invertir en nuestros equipos equivale a dejar que la empresa siga su camino hacia la deriva.

¿Entonces? Mímalos, fórmalos, inspíralos para que sean aquello a lo que aspiras llegar como empresa. En épocas inciertas esto es aún más importante.


“Los empleados deben ganarse el puesto, deben comprometerse y vestir la camiseta. No son niños, aquí se viene ya formado de casa y además por un sueldo generalmente bajo del que apenas se puede uno enorgullecer”. Y mientras tanto, Directivos y empleados miran hacia afuera y responsabilizan al otro de las ineficiencias de la empresa y del mercado actual.


Propongo una reflexión doble. Una para los Directivos y otra para los empleados. Todos tenemos un punto ciego y éste solemos ser nosotros mismos.


Directivos:
El equipo del que dispones fue contratado por alguien que, en algún momento, pensó que el candidato era el adecuado para la empresa. Si no era el adecuado, la responsabilidad es de quien lo contrató. Si el candidato efectivamente era un buen “match” y fue perdiendo brío quizás la cultura de empresa, sus incongruencias y su liderazgo hayan sido algunos de los factores que han influido en perder el “engagement” de este empleado. Como parte del equipo Directivo tú puedes influir en recuperar el espíritu del equipo. Reflexiona sobre tu liderazgo. A veces es difícil darnos cuenta del impacto que tenemos en nuestros entornos.

  • ¿Realmente te tomas el tiempo de escuchar y conocer a cada una de las personas de tu equipo para alinearlas con los objetivos o simplemente les comunicas cuál es el objetivo?
    Es más rápido decirle a una persona lo que tiene que hacer, pero, no es más efectivo. Tómate el tiempo de preguntar, de escuchar y de reflexionar sobre lo que motiva a cada miembro de tu equipo. ¿Qué sueños tienen, donde quieren llegar, que les da seguridad, miedo o les cansa? Hazlos participes de los objetivos preguntándoles cómo creen que pueden llegar a ellos, que les falta, cómo puedes apoyarlos, etc.
  • ¿Resuelves casos difíciles o los aíslas para que no molesten?
    ¿Hay consecuencias evidentes para las personas que de forma recurrente están desalineadas o simplemente las marginas?
    Si simplemente aíslas o marginas a un empleado, el resto del equipo interpretará que no hay consecuencias para comportamientos inaceptables y bajarán el ritmo. En ocasiones también pueden interpretar que hay favoritismos pues a unos les exiges más que a otros. No afrontar casos difíciles también tiene un impacto en tu imagen como Directivo.
  • ¿Haces preguntas abiertas que ayuden a que los miembros de tu equipo reflexionen y se hagan responsables de sus decisiones o les ofreces la solución y la directriz en cuanto te piden opinión?
    En mis más de 17,000 horas de experiencia como Formadora y Coach he podido constatar que, en general, tenemos una marcada tendencia a hacer preguntas cerradas del estilo de ¿lo vas a hacer?, ¿me explico?, a que ¿es buena idea? La respuesta a estas preguntas suele ser SI y no nos proporcionan más puntos de vista o conocimiento.
    Las preguntas abiertas generan conversaciones profundas de las cuales podemos aprender mucho sobre nuestro interlocutor. Este tipo de preguntas se perciben como genuinas y carentes de juicio de valor. Además, alentan a que las personas se abran y expresen ideas que no compartirían de otra manera. Algunos ejemplos son: “¿Qué puede ayudarte a llegar a tu objetivo?, ¿Qué crees que puede frenarte?, ¿Como lo resolverías?, ¿En qué puedo ayudarte?, ¿Qué te hace pensar X o Y?
  • ¿Cuánto tiempo te tomas en conectar con cada uno de los miembros de tu equipo?
    Muchos Directivos suelen prestarle más atención a las personas con menos conocimientos o más disruptivos olvidándose de aquellos que son de gran valor para el equipo. Asegúrate de que todos puedan beneficiarse del contacto contigo pues esto les dará una mayor sensación de pertenencia y de equidad.
  • ¿Tienes preferencias y se nota en cómo te comunicas?
    Pasamos muchas horas al día en el trabajo y a menudo nos relajamos tanto en lo que expresamos como en nuestras formas. A veces este relax evidencia las preferencias que podemos tener hacia personas o actividades y de forma subliminal dejamos un rastro que puede tener repercusiones en la motivación e implicación de nuestros equipos. En inglés hay un dicho que dice: “Si no puedes decir nada positivo, mejor no digas nada”
  • ¿Cuánto inviertes en tu desarrollo como Directivo? ¿Te tomas en serio las formaciones a las que asistes e intentas mejorar e implementar lo aprendido?
    Las empresas invierten en formar a sus Directivos y los receptores de esta formación a menudo creen que es una tarea añadida y que tienen cosas más importantes que hacer. Asisten a las formaciones sin hacerlo una prioridad. Contestan emails y realizan llamadas telefónicas mientras escuchan al formador o, peor aún, mientras sus compañeros exponen temas que pudieran ser transformacionales para la empresa. Esta escucha a medias es evidente para todos y genera un aura de dejadez en el Directivo que se excusa tras un “esto es importante”. ¿Realmente no hay nadie de tu equipo que pueda guardarte las espaldas mientras te formas para ser un mejor líder?

Recuerda que, aunque sea la empresa la que paga la formación, el aprendizaje es para ti y te lo llevarás a donde vayas. La formación y el aprendizaje son valiosas herramientas que ayudarán a que tu tengas una ventaja competitiva y seas más atractivo para cualquier empleador. Cuando te formas como Directivo, tienes la oportunidad de impactar en tu equipo y marcar una verdadera diferencia.

La excelencia de un jefe se hace evidente a través del desarrollo de su propio equipo

Empleados:
Efectivamente durante los momentos de mayor reto las empresas despiden a parte del personal, pero rara vez despiden a las personas realmente efectivas que además mantienen relaciones positivas dentro del equipo. Suelen despedir a aquellas personas que se perciben como un gasto y no como una inversión.

  • ¿Eres percibido como un gasto o como una inversión y qué puedes hacer?
    ¿Te enfocas en cómo mejorar lo que ya funciona y en los aspectos positivos de tu empresa o te quejas de los jefes, los recursos, las animosidades entre compañeros, etc? Las personas que se quejan de forma continua suelen quedarse aisladas pues se perciben como agujeros negros que chupan la energía de todo el que se le acerca. Las personas que buscan soluciones, tienen palabras bonitas o que buscan y ofrecen soluciones y apoyo suelen tener una energía alta y resultan más atractivas para aquellos que les rodean. Esta energía positiva debe ser real o se te percibirá como un hipócrita. Puedes generar el hábito de buscar el lado positivo a lo que tienes. Por ejemplo, hay personas que generalizan y me dicen “no me gusta mi trabajo”. Y si se paran a pensar en ello, no es que no les guste su trabajo, sino que hay aspectos del mismo que no les satisfacen, pero si les gusta pasar tiempo con sus compañeros, recibir un sueldo, tener estabilidad, etc.
  • ¿Cuánto inviertes en tu formación?
    La formación es para ti y el conocimiento que adquieras te lo llevarás a donde vayas, lo pagues tú o lo pague la empresa. Pasará a ser parte de tu CV, tu esencia y reflejará que eres una persona con curiosidad e inquietudes y también hablará de como haces las cosas. Actualmente las empresas buscan tener empleados actualizados, polivalentes y con un gran sentido de auto responsabilidad. Además, disponer de más formación te hará más empleable y sentirte empleable seguramente se hará notar en cómo te expresas.
  • ¿Te brillan los ojos cuando hablas? o ¿Deambulas por la oficina a medio gas?
    Si no estás ilusionado con tu trabajo, ir al trabajo te resulta una pesadilla, te unes a los corrillos que critican a los jefes y notas que tu energía está baja, puede que hayas caído en el círculo vicioso de la negatividad. Las cosas no se van a arreglar solas y solo tú puedes decidir que hacer con tu actitud. Puedes hablar con tu jefe o con RRHH para que te asignen otro proyecto, puedes decidir enfocarte en lo positivo que tiene trabajar donde trabajas y disfrutar de las pequeñas cosas o puedes buscar otro empleo. Tenemos opciones, pero, la opción de deambular por la oficina y dejarnos el alma en casa solo es perjudicial para nosotros mismos pues tiene un impacto en nuestra vida laboral, nuestros resultados, nuestra vida privada y, sobre todo, para nuestra autoestima. La clave no es pensar si puedo o no puedo hablar con mi jefe o con RRHH, sino CÓMO hacerlo.

Reducir la aversión a la incertidumbre es cuestión de salir de nuestra zona de confort. Aprovecha para hacerlo con curiosidad e ilusión pues, aunque te sea incomodo, estamos pasando momentos de muchísima incertidumbre. Recuerda que tú eres responsable de gran parte de lo que te ocurre y también de los que ocurre a tu alrededor. ¡Despierta! ¡Ya eres adulto!

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